Dios creo al hombre y al mujer como lo refleja el Génesis 2: 18 de la Biblia, esto con la finalidad de que se hicieran compañía y reprodujeran, pues es algo natural. Tener relaciones sexuales ente un hombre y una mujer dentro del matrimonio es la consumación del amor, es la conversión a una sola carne de dos seres que se aman.
El amor es un sentimiento, por lo tanto es intangible, al igual que el deseo, la pasión, pero a la final son emociones que experimenta cualquier ser humano, ya como es de saber somos personas sexuadas desde que nacemos, segregamos sustancias químicas por todo el cuerpo (feromonas) que inconscientemente se comunican con el sexo opuesto y producen la llamada atracción o química. Pues entonces sería erróneo pensar que los sacerdotes no sienten este tipo de reacciones químicas en su cuerpo, solo por el hecho de estar comprometidos con la iglesia.
Los sacerdotes no se casan, por lo tanto son célibes gracias a un mandato que promulgó el Papa Inocencio II hace ochocientos cincuenta y seis años, esto gracias a causas “materiales”, es decir le preocupaba que los bienes que poseían los sacerdotes de aquel entonces, vale destacar la mayoría eran de posición económica elevada, le fuesen compartidos con la esposa e hijos del sacerdote casado. ¡Que espiritual era este Papa, no creo que Dios lo tenga en la gloria!.
El celibato no es un mandato divino pero el matrimonio es una bendición y un sacramento, pues Dios expresa por medio de sus escrituras, San Mateo 19 :5 “El Hombre dejará su padre y a su Madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona” argumento que se repite en Génesis 2:24 y Efesios 5 :31, Pues dios está consciente de lo importante que es el matrimonio para el hombre. ¿Por qué negarles a los curas que se casen?
El sacerdote es el representante de la iglesia, pastor del rebaño del señor, es un líder y como tal las masas lo siguen y que mejor sería que estos se casasen y den el ejemplo a las familias de la conformación de un verdadero hogar cristiano católico, donde reinen los buenos valores, las costumbres y toda esa series de bendiciones que Dios quiere que tengamos en la vida familiar, quienes mas que los sacerdotes para cumplir y establecer la familia que Dios manda.
Por otro lado ¿De qué sirve tener a sacerdotes célibes?, si cada día se están extinguiendo, hasta la fecha 20.000 sacerdotes han abandonado su ministerio activo en los estados unidos; 100.000 en todo el mundo, se calcula que en EE.UU. para el año 2000 ya habría más sacerdotes casados que institucionalmente activos. Grave error pues las iglesias se irán quedando solas ya que no hay sacerdotes con el don del celibato, pues quieren servir a Dios pero también desean formar una familia como cualquier ser humano, mortal que siente y padece.
Ser sacerdote casado, no significa subordinar a la feligresía por atender a la familia, es más bien como tener una profesión de médico o militar en la cual el servicio que se presta es a la hora, el día y el tiempo que lo requiera el cuartel, hospital o la iglesia en este caso. La persona que contraiga matrimonio con un sacerdote tiene que estar consciente que se casó con una persona comprometida con la iglesia y sus moradores. No por ello se le truncará la vida familiar, las dos cosas se pueden manejar equilibradamente. ¿Pues entonces no existirían médicos o militares casados?
Casarse no debería ser un tabú para los sacerdotes, es bueno que ellos tengan su matrimonio, no por ello dejarían de vivir en santidad, pueden vivir en santidad casados, 1 Corintios 6:17, “El cuerpo es templo del espíritu santo, mientras no se hagan inmoralidades sexuales”. Dios bendecirá la unión de un hombre y una mujer. ¿Por qué excluir a estos servidores de la iglesia de esta bendición? Ellos más que nadie están conscientes del valor que tiene el matrimonio y la familia para Dios.
¿De qué vale tener sacerdotes célibes antes los hombres y con deseos reprimidos antes Dios?, el que quiera ser célibe que lo sea, pues es un don, pero hay que romper ese viejo paradigma inventado por el hombre de que los sacerdotes no se deben casar, si más bien le harían un bien a la humanidad, conformando familias con valores y principios que hacen falta en estos días de descomposición social. No todos los curas nacen con el don de celibato, pero si todos tienen el don del servicio, Pues entonces no se repriman, cásense y que la bendición de Dios los acompañe.
1era Timoteo 4:3 .” Pero el espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartaran de la fe, siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas que viene de demonios. Harán caso a gente hipócrita y mentirosa cuya conciencia está marcada con el hierro de sus malas acciones. ESTA GENTE PROHIBE CASARSE y comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes y los que conocen la verdad los coman, dándole gracias. Pues todo lo que Dios ha creado es bueno; y nada debe ser rechazado si lo aceptamos dando gracias a Dios, porque la palabra de Dios y la oración lo hacen sagrado”.